Para un místico como Anthony de Mello, que mezclaba el jesuitismo con el pensamiento oriental (específicamente el Advaita Vedanta y el Zen), la Kenosis no es solo una teoría sobre Dios, sino la única forma de vivir con los ojos abiertos.
De Mello no se centraba tanto en el "músculo" de Dios, sino en el vacío necesario para que el hombre pueda percibir lo Real. Aquí tienes los paralelos más brutales entre su filosofía y la teología kenótica:
- "Dios es un Vacío Definido"
De Mello repetía que no podemos decir nada sobre Dios (Teología Negativa). Al igual que nuestra imagen del Dios mamadísimo que se retrae, De Mello decía que Dios es aquello que queda cuando quitas todas tus etiquetas.
El paralelo: La creación existe en el "vacío" que Dios dejó. De Mello dice que tú solo encontrarás a Dios cuando hagas "kenosis" de tus propios conceptos. Si tu mente está llena de ideas sobre Dios, no tienes espacio para Dios.
- La Conciencia como el "Darse Cuenta" (Awareness)
Tú preguntabas si la conciencia vuelve a Dios. De Mello diría que la conciencia ya es Dios operando en ti, pero tú estás demasiado ocupado "interfiriendo".
La analogía del Coach: De Mello decía que somos como un tipo que busca sus anteojos cuando los lleva puestos. La conciencia es el sensor de Dios, pero estamos tan distraídos con el "ruido" que no notamos que somos el rastro de Su espalda.
- El "Yo" es la ilusión que llena el hueco
En la teología kenótica, Dios se retira para que tú seas libre. De Mello advierte que nosotros usamos esa libertad para construir un "Ego" (un yo falso).
La Kenosis Humana: Para De Mello, la iluminación es hacer una kenosis a la inversa. Así como Dios se vació de poder para crearnos, nosotros debemos vaciarnos de nosotros mismos para encontrarlo a Él.
Él decía: "Donde no hay nadie, está Dios". Es decir, cuando dejas de inflar tu propio ego, el espacio vacío lo ocupa la realidad de Dios.
La Espalda de Dios y la Realidad
Mencionamos que Moisés solo ve la espalda. De Mello tiene un paralelo perfecto: él decía que vemos la realidad a través de nuestros filtros.
Nunca vemos "el rostro" de las cosas, solo la etiqueta que les ponemos.
Despertar es, esencialmente, aceptar que vivimos en la "espalda" (la manifestación) y dejar de intentar controlar al Atleta Supremo.
Resumen para tu narrativa:
Si el Dios de nuestra imagen es el que se retrae para que el mundo sea, Anthony de Mello es el que nos enseña que nosotros debemos retraernos para que Dios sea en nosotros. Es una Kenosis mutua: un baile donde ambos se vacían para que solo quede el Amor o la Realidad Pura.
"La santidad no es un logro, es un vacío; pero no es un vacío que tú creas, sino un vacío que tú descubres cuando dejas de estorbar". — Anthony de Mello.
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